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Verlinde

RATP y Verlinde: la fuerza de una colaboración

Los millones de pasajeros que utilizan diariamente los transportes públicos de la región parisina saben que la electricidad es la energía que permite funcionar a este vasto conjunto, pero todos o casi todos ignoran la proeza técnica que supone garantizar la alimentación de las redes durante las 24 horas del día y los 365 días del año. En toda la historia de la RATP (compañía de transportes parisinos), nunca ha habido ninguna avería general de corriente en el metro. El enorme edificio de la RATP construido en la década de 1960 aloja uno de los cuatro postes de alta tensión que garantiza por red, junto con otros siete postes, la alimentación por energía eléctrica de las redes de metro, trenes de cercanías (RER) y tranvías, pero también las de las oficinas y talleres de la compañía. Siendo la seguridad en el suministro de energía una regla básica para la RATP, el poste de Lamarck cuenta con unos disyuntores de alta tensión alimentados por dos líneas eléctricas de 63.000 V. Cada entrada alimenta un transformador que baja la tensión a 15.000 V para luego pasar por los rectificadores y convertirse en 1.500 Vcc (alimentación de la red de trenes de cercanía) y 750 Vcc (tranvías y metro). De modo que los dos transformadores, los disyuntores y los rectificadores desempeñan un papel estratégico en el funcionamiento de los trenes de cercanías, tranvías y metros. Para completar este dispositivo de alimentación, un grupo electrógeno de 1.500 Kw está siempre preparado para ponerse en marcha. Así, en caso de que se produzca una avería general de corriente, será la fuente que garantizará la alimentación de los equipos de seguridad, las escaleras mecánicas, la iluminación, etc. El grupo electrógeno, que es un elemento de seguridad, se pone en marcha regularmente con el fin de comprobar su perfecto estado de funcionamiento.

RATP y Verlinde: la fuerza de una colaboración
Los polipastos Verlinde manipulan cargas pesadas ya sea en peso o en espacio, los equipos de alimentación Lamarck no responden a las normas y necesitan medios adaptados para su manipulación. En abril de 2011 se instaló una grúa puente Verlinde, en sustitución de un material que tenía más de cuarenta años de antigüedad. Con el fin de responder a diversas necesidades, esta nueva grúa puente está equipada con dos polipastos. Uno es de gancho doble y puede levantar una carga de 70 toneladas. El otro es un polipasto auxiliar que admite una carga de 10 toneladas. Estos dos polipastos, que se desplazan por el mismo carril, son perfectamente complementarios.

Para Eric Serra Bel, responsable de las operaciones de elevación (entre otras actividades): “El polipasto de 70 toneladas es necesario para levantar un transformador. Es indispensable y su fiabilidad es vital, ya que en caso de avería o de mantenimiento, es el elemento clave de nuestra intervención. Naturalmente no se utilizará mucho, ya que cambiar un transformador es muy raro y no es algo que se desee realizar, aunque este polipasto de 70 toneladas debe estar allí y siempre listo para funcionar. Por otro lado, el polipasto de 10 toneladas se utiliza habitualmente para cargar y descargar material, manipular bobinas de cables, eslingas, instrumentos de medición, consolas, disyuntores o equipos necesarios para el grupo electrógeno. También es indispensable durante la manipulación de un transformador para levantar las eslingas y engancharlo al gancho doble del polipasto de 70 toneladas. Se debe tener en cuenta que aquí, todo lo que se manipula es pesado y voluminoso. ”

Una selección de grúa puente
Siempre con este espíritu de calidad y fiabilidad de servicio, después de cuarenta años de un funcionamiento satisfactorio, se decidió proceder a la sustitución de los equipos de elevación. De conformidad con los procedimientos en vigor en la RATP, se llevó a cabo una licitación. Según Eric Serra Bel, “en este tipo de material que tiene una vida útil prolongada, si bien el precio es un elemento importante a la hora de elegir entre distintos proveedores, para nosotros que tenemos la responsabilidad del material, son preponderantes otros criterios. En efecto, para la RATP, en un tema tan estratégico como la alimentación eléctrica de la red, se deben tener en cuenta la procedencia del material, el mantenimiento a largo plazo, la respuesta en el servicio posventa (SAV), y las competencias técnicas.

RATP y Verlinde: la fuerza de una colaboración

Respetar las normas de la RATP
François Mathys director técnico de la sociedad Manulec, especializada en la elevación y la manipulación, señala: “trabajamos desde hace muchos años con los servicios técnicos de la RATP. De hecho, conocemos sus reglas de selección en términos de material. Esta grúa puente se ha instalado con el fin de que dure treinta años como mínimo. No queríamos implementar un equipo cuyas dimensiones hubieran sido pensadas en función de las limitaciones actuales, por lo que decidimos instalar una grúa puente de 120 toneladas rebajando la carga nominal a 70 toneladas con un grupo de utilización superior (clasificación FEM). Con el fin de validar su capacidad de carga, durante la recepción del material, pudimos probar la grúa puente con 90 toneladas, en condiciones de perfecta seguridad y en cumplimiento de la norma del 125% de carga. Además, recomendamos instalar un polipasto de gancho doble, lo que permite equilibrar la eslinga con una perfecta distribución de los aparejos. Es necesario darse cuenta que el peso de las eslingas es tal que el polipasto de 10 toneladas es indispensable para llevar a cabo una operación que dura como mínimo dos horas. ”

La impresión que ofrece este poste de alta tensión que ha estado construido en la década de 1960 es una imagen perfecta de la filosofía de empresa de la RATP: Construir para perdurar.
 
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