El equipo ELSA a fondo: 35 años de protección para escape

2017-08-16
Tony Pickett, Director Asociado de Gestión de Producto, defensa militar y civil de Scott Safety nos guía por la historia y el funcionamiento interno del equipo ELSA Escape.

Los aparatos de respiración son componentes del equipamiento que están diseñados para proporcionar aire limpio al usuario a partir de una fuente de aire comprimido independiente de la atmósfera en la que el usuario está trabajando. Hay tres tipos diferentes de aparatos de respiración: autónomos, de línea de aire y de escape. En este artículo les guiaré a través del aparato de respiración para escape, y les explicaré su funcionamiento y su uso.

Los equipos de escape alimentados por aire comprimido fueron desarrollados por Sabre (ahora Scott Safety) en los 80 que registró el nombre ELSA, equipo de emergencia salvavidas (del inglés Emergency Life Saving Apparatus). Fueron diseñados originalmente para solucionar el problema de escapar de incendios en barcos. Los accidentes de seguridad en barcos mostraron que las víctimas no las causaba siempre el fuego mismo sino los productos tóxicos de la combustión que llenaban los pasillos y huecos de escalera de los barcos y la falta de oxígeno. La industria vio que necesitaba un producto que se pudiera guardar fácilmente en diferentes puntos del barco y que el personal del barco pudiera ponerse rápidamente para obtener un suministro de aire de corta duración que permitiera al usuario alcanzar un punto seguro de aire fresco en la cubierta del barco. Para que el equipo de escape pudiera ponerse con rapidez y facilidad se diseñó con una capucha fácil de poner sobre la cabeza y capaz de adaptarse a muchos usuarios, incluso los que tuvieran barba o gafas. La capucha era mucho más fácil de poner que las máscaras faciales tradicionales utilizadas habitualmente en aparatos autónomos de respiración o equipos de líneas de aire.

Anatomía de un equipo de escape
Generalmente un equipo de aire comprimido para escapar está formado por un pequeño cilindro que proporciona 10 o 15 minutos de tiempo. Habitualmente los cilindros están hechos de acero aunque hay algunas variantes que utilizan cilindros de compuestos de carbono, y la mayoría están cargados a 200 bares de presión, y en algunos casos pueden llegar a 300 bares (200 bares son 200 veces la presión atmosférica y, para que se hagan una idea, el aire de las ruedas de su coche tiene unos 2,5 bares). No obstante, un usuario no puede respirar aire a tan elevada presión, por lo que el cilindro tiene un reductor de alta presión que recibe el aire a alta presión y lo reduce hasta unos 7 bares. Este aire a 7 bares se inyecta a continuación en una manguera donde pasa por un pequeño agujero llamado limitador que deja pasar aire a la capucha a un ritmo de unos 40 l/min.

El aire llena la capucha y el usuario respira ese aire de reserva. Evidentemente si el usuario solo respirara de una capucha llena de aire, exhalaría dióxido de carbono a la capucha, así que para gestionar ese detalle la capucha tiene una máscara interior que canaliza el aire exhalado hacia afuera a través de una válvula de exhalación para que haya un flujo de aire fresco continuo en la capucha y la mayor parte del aire exhalado se expulse al exterior. El cilindro, el reductor y la capucha se alojan generalmente en una bolsa que el usuario puede colgar al hombro mientras escapa.

¿Cómo se utiliza el ELSA?

El nombre "equipos de escape" sugiere que solo se utilicen para escapar, para huir de un entorno peligroso y alcanzar uno seguro. En ningún caso se debe emplear el equipo para entrar en zonas peligrosas. Si hay que realizar trabajos en zonas semejantes se debe utilizar un equipo autónomo o de línea de aire comprimido positivo.

El equipo de escape lo llevará el usuario consigo o estará montado en un armario al que el usuario podrá acceder rápidamente. Los equipos de escape se usan frecuentemente en combinación con otros dispositivos de seguridad como detectores de gas portátiles o fijos que alertarán si los niveles de gas tóxico aumentan o el nivel de oxígeno disminuye. Una vez que el usuario sepa que tiene que escapar, debe abrir la bolsa y sacar la capucha, lo que activará automáticamente el flujo de aire para que el usuario no tenga que preocuparse de activar el equipo. Así puede ponerse rápidamente la capucha sobre la cabeza y escapar. Una vez que el usuario esté en una zona segura con aire respirable, puede retirar la capucha. En situaciones normales el equipo de escape se llenará de nuevo con aire, la capucha se colocará en la bolsa y la unidad se pondrá de nuevo en servicio.

La evolución del ELSA

Desde su diseño original en los 80 los equipos de escape han evolucionado mucho, debido sobre todo a la implementación de los requisitos europeos de funcionamiento que no existían obviamente cuando se diseñó el primer producto.

Entre el diseño original y el modelo actual se ven las mejoras en la resistencia al fuego, los niveles de formación de CO2, los materiales de alta visibilidad y la activación automática. Los resultados de todo ello son que ahora disponemos de un producto con un rendimiento excepcionalmente alto que le da la tranquilidad de saber que estará protegido y podrá escapar si fuera necesario.
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